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La historia siguiente

 Por B. Arias

   Lo más difícil al comentar esta pequeña joya de Cees Nooteboom es referise a ella sin desvelar el secreto de su trama, que no deja de estar clara, si bien podría permanecer en penumbra tras una lectura apresurada. No nos debemos dejar embaucar por el tamaño del relato, sus apenas cien páginas, la economía de medios alcanza a todos los aspectos de la narración, y si un dato crucial se apunta en una sola línea y sin repeticiones, sólo cabe esperar que nos pille bien atentos. En caso contrario, siempre cabe la relectura. En mi caso, voy por la sexta, y cada vez me parece la primera. Como ya estoy sobre aviso, sé que tan importante como el relato de sucesos es el contexto desde el que se rememora la historia, pero este último es el que no se puede desvelar. De la historia del profesor de lenguas clásicas, "Sócrates", de su alumna Lisa d'India, de su compañera Maria Zeinstra, profesora de Biología, del marido de ésta, Arend Herfst, poeta y monitor de baloncanasta, en fin, de ese extraño instituto que parece más bien una Academia platónica, cabe decir que participan como escenario realista en la fantástica historia del primero, el posterior escritor de guías de viaje Doctor Estrabón, quien se ríe de los viajes en la misma dosis que el propio Nooteboom se los ha tomado en serio a lo largo de toda su vida.
   Herman Mussert es un apasionado de la lectura y un profesor solvente, aunque algo chapado a la antigua, feo como Sócrates, traductor de una nueva versión de las Metamorfosis de Ovidio que no llegará a terminar, y lo sabe. Su vida no tiene ningún misterio, es tan rutinaria como el encendido de la luz de lectura al lado de su sillón de orejas. Sus cuatro mil libros lo protegen del anodino mundo en torno. Hasta que llega Eros a ponerlo todo patas arriba. Pero no será la alumna perfecta, Lisa d'India, quien se comerá su vida, sino la compañera de Biología, una mujer de pelo rojo que busca venganza y actúa como una auténtica predadora. En realidad, nuestro albóndiga se beneficia y sufre las consecuencias de otra historia de engaños paralela: la del marido de Maria con Lisa. Pero los personajes son más que un retablo. Imposible no admirar a la joven d'India, más adulta que ninguno de los adultos, imposible no despreciar al poeta que cada dos años publica un libro con "noticias de la tibia provincia de su alma" y parece incapaz de soportar que los otros sigan el mismo camino que él.
   El tono del relato es elevado, muy intenso. La imbricación de la mitología con las reflexiones de Mussert es una necesidad, ya que es él quien habla, describe e intepreta; y hay mucho que interpretar, porque estamos ante una recapitulación, un balance y una despedida. Hay otros que vienen a asomarse al abismo, y servirán de contrapunto a la historia de Mussert, porque todos tienen, todos tenemos una historia que contar, y un ángel que nos podría conducir en la hora última, como creían los griegos clásicos. El demonio de Sócrates aparece en sentido literal y figurado, y podría ser también el ángel de Perdido el paraíso, otra de esas novelas magníficas de Nooteboom, con la que ésta guarda no poca relación. Si se añade Mokusei! completaremos su gran trilogía de amores imposibles (si es que eso existe: el amor está en el que ama, defiende Nooteboom, y es la forma que tenemos los mortales de tocar la divinidad, viene a decir Platón). Aunque ahora que lo pienso, Una canción del ser y la apariencia o El día de todas las almas también podrían entrar por pleno derecho en este apartado, o Rituales y En las montañas de Holanda. Puede que este autor haya escrito siempre un único, maravilloso libro.

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