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domingo, 5 de enero de 2025

DULCES SUEÑOS (Robert Bloch y José Luis Moreno-Ruiz)

 

Benito Arias

   En la entrada anterior quise mostrar la importancia de las traducciones cuando leemos literatura extranjera. Nunca seremos suficientemente quisquillosos a este respecto. A menudo disponemos de varias versiones de una misma obra, y toca por tanto comparar o buscar referencias para saber con cuál quedarnos. Podemos dar con grandes diferencias pero sin errores notables, lo que nos lleva a decantarnos por una u otra según nuestro gusto personal, el estilo o la puntuación de algún traductor concreto; otras no hay diferencias significativas (esto es raro) y otras descubrimos que hay auténticos abismos entre unas traducciones y otras, en cuyo caso hay que decidir cuál es la más fiel o la más bella (el eterno dilema).

   Cuando sólo contamos con una traducción en el mercado, es casi obligado confiar en ella y leerla si estamos muy interesados por la obra en cuestión. De dos colecciones de cuentos de Robert Bloch (1917-1994), originalmente aparecidas en la prestigiosa Arkham House, sólo hay en español las versiones que salieron en la para muchos no menos prestigiosa Valdemar Gótica, me refiero a El que abre el camino (The Opener of the Way, 1945) y Dulces sueños (Pleasant Dreams, 1960). Las dos colecciones están traducidas por José Luis Moreno-Ruiz. Como no tengo buenas experiencias con este traductor, me propongo hacer un repaso somero de los relatos de la segunda colección, y empiezo por uno de la temática que más me atrae, las casas encantadas. El cuento se titula "La casa hambrienta" (The Hungry House, 1951), donde nada más empezar se nos informa de que una pareja "alquila" una casa, y aquí empiezan los problemas, porque el original advierte que la han comprado (bought), detalle que es importante por el nivel de compromiso con la propiedad que implica. Es un error incomprensible del traductor. A continuación, hay una frase memorable: "Then it came." Algo así como "Entonces eso llegó". It, eso..., y sabemos que Stephen King leyó con gusto a Bloch, la traducción no debería obviar este juego de referencias. Vana esperanza, ya que el traductor ofrece lo siguiente: "Entonces fue cuando se manifestó". Y uno se pregunta por qué alguien que se supone maneja con soltura el idioma extranjero nos da una versión tan... diluida, de tres palabras cruciales, una de ellas con cursiva. Algo enfadados seguimos con el relato, que como se ve no es precisamente Finnegan's Wake, se puede leer hasta con pocos conocimientos de inglés, como es mi caso. El autor justifica que aun estando "eso" en la casa, no es cuestión de mudarse. "Moving was out of question", y punto. Nuestro traductor lo adorna un poco: "Mudarse estaba fuera de lugar, no había ni que considerarlo", y uno se pregunta de dónde saca la mitad de la frase; pero entonces recordamos la estrategia de engordarlas para cobrar más, y vamos entendiendo. El caso es que hay un préstamo por medio, y según  el traductor "Era absurdo ir con ese argumento al agente; era imposible explicárselo a sus amigos". Esto no se entiende muy bien, ¿por qué es absurdo ir con el argumento del préstamo al agente inmobiliario? Pues no se entiende, en efecto, porque no dice eso. Lo que Bloch dice son dos cosas distintas: que han conseguido un buen préstamo del banco y, por otro lado que "It would be absurd to complain to the agent about it, and impossible to explain to their friends". Evidentemente, si mantenemos el significado de "it" o "eso", es decir, la presencia en la casa, la cosa tiene lógica y va preparando el terreno; de otro modo, como lo cuenta el traductor, es un sinsentido.

   Por ahora sólo hemos leído dos párrafos bastante breves del cuento, y la traducción es un absoluto desastre. Tres de los inconvenientes habituales en las traiciones de Moreno-Ruiz ya se han manifestado a la primera de cambio: por un lado los errores garrafales, las simples y llanas meteduras de pata. Por otro, los añadidos redundantes e innecesarios que destrozan el estilo de los autores y tornan iguales las maneras de escribir de todos los que pasan por las manos de nuestro traditore. En tercer lugar, los errores de interpretación que desvirtúan la historia y la banalizan.

   En el cuarto párrafo tenemos otro ejemplo de esto último:

   "Ella lo sintió la primera noche, en el dormitorio. Estaba sentada ante aquel espejo antiguo, cepillando sus cabellos. El espejo no tenía una sola mota de polvo y se veía allí claramente reflejada. La luz estaba encendida, además, aunque era una luz pobre."

   Este es el párrafo entero. El original dice:

   "She felt in the very first evening, in the bedroom. She was sitting in front of the high, oldfashioned boudoir mirror, combing her hair. They hadn't settled all their things yet, and she didn't trouble to dust the place very thoroughly. In consequence the mirror was cloudy. And the light above it flickered."

   Extrañamente, en este caso se nos escamotea información. No se deja claro que el espejo (antiguo y anticuado) es un espejo tocador, y que como era la primera noche aún no habían terminado los arreglos y ella no había limpiado el polvo a conciencia, por lo que el espejo estaba "nublado". Además, la luz de arriba parpadeaba... La situación es de este modo más propicia a la aparición de los fantasmas que la dada por la traducción española, eso sin duda.

   Creo que no vale la pena seguir indagando. En sólo cuatro párrafos breves hay tantas inexactitudes que la traducción no superaría ni un examen de grado elemental. Pues bien: este libro se ha vendido en su primera edición, que como mínimo será de mil o dos mil ejemplares, y después se ha reeditado un par de veces. Creo que es obligado advertir a quien está dispuesto a pagar su precio de mercado o el de la segunda mano, en su caso, que por completar la colección de Gótica no está comprando un libro, sino un objeto, ya que el espíritu del libro, la obra como tal, casi ha desaparecido en la traducción española.

sábado, 30 de noviembre de 2024

EL VALLE DE LA MUERTE (Ralph Adams Cram, 1895. Con la colaboración de José Luis Moreno-Ruiz, traductor)

 

Benito Arias

    La curiosidad por un cuento alabado por Lovecraft y emparentado con "Los sauces" de Blackwood y  "El color que cayó del espacio" del propio Lovecraft (uno de sus mejores relatos), me llevó a este Diógenes de la editorial Valdemar. Desgraciadamente, todo el volumen está traducido por José Luis Moreno-Ruiz, de quien tenía entendido no cabe fiarse un pelo, como enseguida paso a relatar. Pero antes destaquemos el valor en sí del relato de Ralph Adams Cram, bueno y contenido al crear la atmósfera sobrenatural, y sobre todo por ese carácter anticipador del horror en la naturaleza (aunque los autores posteriores lo hayan explotado con más acierto); pero, claro está, para valorarlo justamente habría que leerlo en una versión apropiada.

   Es un episodio sabido que la editorial Valdemar tuvo que retirar del mercado la traducción de Nuevos cuentos de los Mitos de Cthulhu, la antología que compiló Ramsey Campbell y aparecida en la colección Gótica, para sustituir la infiel traducción de José Luis Moreno-Ruiz por otra más ajustada al original. Los inventos del traductor fueron tan evidentes, por ejemplo en el relato de T.E.D Klein, que las quejas de los lectores llegaron a los editores y estos tuvieron que reconocer que los había engañado. El propio traductor se justificó con mucho cinismo aduciendo que a él le pagaban al peso y que por tanto traducía también "al peso". Toda esta historia se la puede seguir con detalle y ejemplos en el blog Disportancia.

   Al leer el relato de Ralph Adams Cram he recordado esta circunstancia ya pasada, y me he visto obligado a preguntarme si este traductor procedía siempre como un co-autor en sus traducciones o si el anterior caso fue un acto de despecho contra la editorial. He revisado algunos de sus trabajos, desde la primera novela de 1980 (El estafador y sus disfraces, de Herman Melville, para la editorial Legasa) hasta algunas aparecidas en Valdemar (que ha acogido buena parte de su labor) y las conclusiones son inequívocas.

   Empezando por "El Valle de la Muerte", diría que no leemos el relato de Ralph Adams Cram en otra lengua, sino un híbrido donde la mano del traductor inventa, malinterpreta y sobre todo añade gran cantidad de líneas a fin de aumentar el número de páginas a cobrar. Aproximandamente una página y media del total del cuento (19 páginas) es aportación original del traductor. Cabe especular si este procedimiento está encaminado sólo a cobrar más, como reconoció él mismo, o si hay añadido un acto de venganza, porque con un poco más de atención hubiera acabado un trabajo digno, si hubiera eliminado las reiteraciones y verbosidades que estropean el estilo original del autor. Y cabe preguntárselo por el desprestigio que le supuso su mala praxis: la propia editorial Valdemar, de hecho, dejó de encargarle nada y aunque se los pagó ya no llegó a publicar un par de traducciones que les había entregado, años antes de morir en 2021. Para salir de dudas hay que revisar más traducciones.

   "El Valle de la Muerte", empecemos por aquí, incluye, además de los habituales añadidos, dos errores importantes de traducción que sólo pueden ser achacados al descuido y la negligencia, si no a la simple y llana ineptitud, uno cuando malinterpreta el momento de atracción por el perrito que quieren comprar los adolescentes para convertirla en una especie de escena tipo Heidi, con los tres triscando por el campo, y otra cuando convierte a los protagonistas en cazadores de jabalíes cuando en realidad están practicando tiro a jabalíes, sí, pero de cartón. Si se quiere leer una interpretación más fiel al original, cabe hacerlo en la web de El espejo gótico.

   Al revisar el historial de este traductor tan inventivo hay que remontarse a su edición de Melville y compararla con la nueva de Montesinos (de la que hay adelanto editorial en Zenda), y sobre todo con el original. Hecho esto, sólo cabe concluir que José Luis Moreno-Ruiz no tenía grandes conocimientos del inglés, pero lo que desconocía se lo inventaba tan alegremente que sorprende cómo ha podido trabajar tantos años para una editorial cualquiera, y sobre todo para una como Valdemar.

   Me preocupan especialmente sus aportaciones a esta última, una de mis favoritas, porque precisamente su sombra es alargada. Más de una decena de volúmenes de la colección Gótica ha sido traducida total o parcialmente por José Luis Moreno-Ruiz antes de ser expulsado con deshonor de la editorial. Esos volúmenes (los dos de Robert Bloch, el de Seabury Quinn, Sanguinarius, el de Washington Irving y otros), que ocasionalmente se han reeditado en El Club Diógenes, se añaden a otros encargados expresamente para la colección de bolsillo: Chesterton, Stevenson, Walter Scott y muchos otros. He llevado a cabo algunas calas comparando con los originales y con otras traducciones del mercado, y estas son mis apreciaciones:

   Del volumen Sanguinarius he ido al inicio del relato "El misterio de Ken", original de Julian Hawthorne, para compararlo con el que nos dio Albert Solé en la primera salida de la antología Vamps (Valdemar, 1991), que es muy fiel al original, como suele ocurrir con las buenas traducciones, y bueno, he tenido que dejarlo en seguida, harto de las intercalaciones inventadas (que el personaje escribía "aunque con cierto descuido" o que no le sorprendió "a él mismo" que se fuera a viajar por Europa...), cuando no de los peores errores (al confundir salir de viaje con volver).

   Del volumen de Seabury Quinn (Las cámaras del horror de Jules de Grandin, Valdemar Gótica, 2004) me ha bastado con la primera línea del primer cuento:

    "Tiens, Friend Trowbridge, you work late tonight" [Seabury Quinn], que se transforma en "Tiens, amigo Trowbridge; trabajó usted anoche hasta muy tarde." [Tr. José Luis Moreno]

   En el caso de sus aportaciones al volumen Los archivos del doctor Hesselius también para Valdemar Gótica (2002), la historia se complica. La traducción no suena tan florida ni inventiva, como terminan quedando las anteriores (al cabo, el estilo del traductor emparenta a autores diversos con puntualizaciones innecesarias y apreciaciones extravagantes). Lo que ocurre es,  sin embargo, más grave. En este caso, José Luis Moreno-Ruiz parece seguir no el original de Le Fanu sino otra traducción aparecida en 1996 en la editorial Edicomunicación, una mediocre versión de Albert Laurent. Creo que esto se puede demostrar siguiendo línea a línea ambas versiones y comparándolas con el original inglés, porque Laurent también es peculiar en su forma de traducir y a menudo cambia el orden de las frase, lo que curiosamente se replica en la versión de Moreno-Ruiz, quien por su parte tampoco nos ahorra sus habituales florilegios. La prueba definitiva que me lleva a esta acusación es que, como alumnos que copian en un examen, se equivocan en los mismos lugares. Por ejemplo en el inicio del relato "El juez Harbottle":

   "Thirty years ago, an elderly man, to whom I paid quarterly a small annuity charged on some property of mine ... No better authority could be imagined for a ghost story. He told me one, though with a manifest reluctance." [Le Fanu]

   "Hace treinta años, un anciano de quien yo recibía cada semestre una pequeña renta en concepto de alquiler de una de mis propiedades ... Nadie podía ser considerado mejor autoridad con respecto a una historia de fantasmas. Pese a mi desagrado manifiesto, me relató uno de esos episodios."  [Tr. Alberto Laurent]

   "Hace treinta años, un hombre de edad, del que cobraba yo una pequeña suma semestral por el alquiler de una propiedad ... Nadie mejor que él, por lo demás, para dar cuenta de una veraz historia de fantasmas, asunto en el que era una autoridad, muy a su pesar. No obstante haberle mostrado yo cierto desagrado ante lo que pretendía, me relató un episodio fantasmagórico que vivió de cerca." [Tr. José Luis Moreno].

   Obsérvese la diferencia en extensión de la traducción de José Luis Moreno-Ruiz con respecto al original, y repárese en que la renta la paga el narrador al anciano, trimestralmente y no semestralmente, y que el desagrado ante la historia es del anciano, no del juez, a diferencia de como lo expresan ambas traducciones, y a diferencia de como lo resuelve una mejor versión, la que apareció en la Biblioteca del Terror, de la Editorial Forum:

   "Hace de esto treinta años, un anciano a quien yo entregaba todos los trimestres una pequeña renta ...  No se puede esperar un narrador más digno para una historia de fantasmas. Me refirió una, aunque con un rechazo evidente."  [Tr. Cristina Campo]

   No he profundizado más. Creo que se puede concluir que ninguna traducción firmada por José Luis Moreno-Ruiz es fiable, ya que presumiblemente estará llena de errores y de intercalados de su cosecha. Y ahora me pregunto, ¿en qué posición deja esta mancha a la editorial que acogió tantas traiciones de su mano? ¿Y en qué estado de ánimo va a seguir alguien coleccionando esos ejemplares tan preciados de la colección Gótica o El Club Diógenes?